La estrella niña

Dulce María estaba acostada en su cama con su pijama de estrellas, su trenza hermosa y mirando las estrellas y la luna como de costumbre. Cerró los ojos por un momento e imaginó cómo sería bueno si pudiera ser una estrella por un día. Cuando abrió los ojos nuevamente pudo ver por la ventana, detrás de las cortinas, una linda estrella fugaz cruzando el cielo. Dejando atrás un rastro de brillo dorado que caía sobre la tierra. La niña miraba al cielo todas las noches antes de dormir.

Era una niña muy triste desde que se quedó enferma, sus angustias se iban cuando miraba la luna y las estrellas. La soñadora se sorprendió al ver la hermosa estrella y decidió saltar de la ventana e ir en busca de su amiguita, la estrella dorada. Antes de saltar cogió a su gatita Fifi y la colocó en una mochila donde había muchos dulces y caramelos, que estaban algunos días sin ser movidos. Desde el día en que se puso muy enferma, ya no podía hablar con su mamá, ella ya no la escuchaba, por eso pensó que la madre no quedaría tan triste si fuera a buscar la estrella.

Mientras caminaba por las calles oscuras podía ver, todavía, en el cielo, puntas brillantes que indicaban el camino para llegar hasta la estrella. No veía la hora de encontrar con su amiguita. Todas las noches ella miraba al cielo y conversaba con la estrella. La estrella no respondía, pero Dulce María podía sentir que eran amigas.

Dulce y Fifi ya estaban cansadas de caminar y de buscar a la estrella fugaz cuando escucharon una lechuza hablando con una vaca en el campo. Dulce se llevó un susto, hasta entonces nunca había escuchado voces de animales. Percibió que algo extraño y resolvió pedir un consejo a la lechuza.

– Doña Búho, ¿cómo hago para encontrar a mi amiga estrella?

La lechuza respondió:

-Tienes que seguir tu corazón y dejar todas tus angustias hacia atrás. Una vez que encuentre la estrella, tú no podrás contar a nadie. Tu vida cambiará para siempre.

La vaca se entrometió en la conversación y habló que la hermosa niña podía ir en paz, que allá en el cielo, todo el sufrimiento pasaría. Dulce María continuó caminando, pero ahora estaba tranquila y con pocos pasos llegó cerca de la estrella.

La estrella le sonrío y dijo:

– Nunca más estarás sola, niña, tú brillarás conmigo allí en el cielo. Dame tu

mano y ven conmigo ahora.

Su mamá entró en la habitación y percibió que la ventana estaba abierta. Cogió una muñeca y podía jurar que sentía el olor dulce de su hermosa niña, pues desde hace algunos meses solo sentía olor a medicinas. Una lágrima corrió por su rostro y al tocar el suelo se transformó en un punto brillante y dorado. Cerró la ventana y llorando por echar de menos a su hija, entendió que ahora ella había encontrado la paz. Recordó que hacía siete días que la pequeña Dulce María se hubiera muerto Dulce María dio un suspiro como si todo hubiera pasado, abrazó su gatita, le dio un beso y se fue con su amiga estrella.

Se dice que cuando una niña muere, ella se convierte una hermosa estrella.

 


 

Conto escrito por Angélica Duarte Lorenço,
estudante do curso de Letras – UPF.

Um comentário

  1. Triste a história da pequena menina enferma.
    Lindo o sonho… e pequena ilusao, de se tornar uma estrela dourada….
    Conto bem pueril e melancólico sobre uma menina tao solitaria…
    Parabéns pela singeleza.

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